jueves, 7 de noviembre de 2013

PROBLEMA DE CONVIVENCIA EN EL AULA: Requiere de un trabajo articulado


PROBLEMA DE CONVIVENCIA EN EL AULA: Requiere de  un trabajo articulado

La educación de hoy, afronta en mayor o menor medida problemas relacionados con la indisciplina escolar, como producto de la  ausencia de una  convivencia armónica basada en el respeto y tolerancia.  Somos los decentes que recurrimos a las normas explícitas  para  mantener el orden y lograr cumplir nuestra labor diaria. En muchos casos ello resulta efectivo cuando existen consensos evaluando las consecuencias o repercusiones  que imposibilita gozar  de espacios de aulas democráticas, sin llegar a transgredir normas de aula o la institución educativa. 

Existen muchos factores que reflejan las conductas de nuestros estudiantes; como  la existencia de padres autoritarios o permisivos, el abandono, la violencia familiar, el  bullyng etc. Ello implica establecer un trabajo multidisciplinario como el objetivo de abordar  el problema a través de un  diagnóstico, guías de observación, encuestas etc. Que nos  permitirá  diseñar, ejecutar  programas de sensibilización, talleres: de autoestima, comunicación asertiva, líderes positivos etc. recordemos que esta iniciativa no solo corresponde a los decentes sino involucrar a la familia y  la comunidad.

El problema en mención también nos invita  a realizar una autoevaluación de nuestra labor no solo como  docentes sino como líder y  autoridad en el aula. Podemos afirmar que existen elementos o factores a los cuales no queremos enfrentar como la pasividad e indiferencia para enfrentar los conflictos en el aula, la falta de innovación en los materiales  didácticos, carencias de estrategias motivadoras, cansancio laboral etc. Los estudiantes de esta generación por tanto no son estáticos y demandan mayor atención. Debemos actuar de manera competente a una problemática  educativa, más que psicológica. La personalidad es difícil de cambiar, pero no lo es el auto-control.

 Aprender a convivir en la escuela y en el aula, es un ejercicio  permanente. La clave consiste en  la práctica de actitud  positiva basada en  valores democráticos.

Es por ello que debemos de tener claro la diferencia entre disciplina e indisciplina.  Existe un pleno consenso  que la disciplina es un proceso de aprendizaje  que se inicia  desde  el nacimiento en el contacto con nuestros padres y demás  familiares. Posteriormente, con el proceso de  socialización  y la educación formal, toda persona va asumiendo la interiorización  de las normas y pautas de comportamiento de la sociedad, explicitada e olas leyes y costumbres.  Ser una persona disciplinada es mucho más complejo que ser una persona obediente. El disciplinado actúa voluntariamente y con conocimiento de sus deberes. Los obedientes actúan bajo presión, temor, coacción y cuando no tienen supervisión no respetan las normas establecidas.

Podemos concluir que la disciplina nos permite:
*      Desarrollar el autocontrol

*      manejar las responsabilidades

*      Desarrollar autoestima

*      Demostrar autonomía

*      Practicar conductas deseadas y

*      El respeto a las normas de convivencia  


Colegas y toda persona interesada en el tema los invito a reflexionar  la frase que podemos aplicar en todo contexto, pero  esta vez  nuestra prioridad serán nuestros estudiantes: "No puede haber grandes dificultades cuando abunda la buena voluntad."


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